5 hombres en la cárcel de Guantánamo esperan hace 15 años su juicio por los hechos del 11 Septiembre, falsos positivos??

 
La primera sesión del tribunal de crímenes de guerra de la Bahía de Guantánamo bajo la presidencia de Donald Trump podría enfrentar un obstáculo.
Una audiencia previa en el juicio del caso de terrorismo del 11 de septiembre de 2001 que fue agendada para comenzar el martes y continuar hasta la próxima semana podría ser pospuesta debido a que la abogada principal de uno de los cinco acusados no pudo llegar a la base militar estadounidense en territorio cubano después de que se fracturó un brazo el fin de semana en Washington.
La abogada, Cheryl Bormann, es una experimentada litigante de Chicago que representa al acusado yemení Walid bin Attash. Al parecer se fracturó al caer mientras caminaba.
En un caso típico, sus tareas podrían ser manejadas por otro abogado del equipo de representantes del acusado. Pero Bormann es la "abogada erudita", un cargo que requiere experiencia especializada en casos capitales y que es exigido para cada acusado juzgado en los tribunales de Guantánamo bajo un rediseño del sistema jurídico de comisión militar híbrida aprobado por el Congreso y el gobierno del presidente Barack Obama en 2009.
Los fiscales creen que aún existen algunos asuntos que la corte puede abordar y solicitaron al juez, el coronel del Ejército James Pohl, que prosiga con la sesión. Pero los abogados defensores ven escollos en proceder sin Bormann en un caso que ha sido entrabado por reiterados retrocesos y posposiciones desde la acusación formal en mayo de 2012.
El abogado Walter Ruiz, quien representa al acusado saudí Mustafa Ahmad al-Hawsawi, dijo que piensa que el Pohl debería detener la audiencia, pero pronosticó que el juez encontraría una manera de abordar al menos algunas partes del legajo.
"Intuyo que él está sintiendo presión para hacer avanzar estos procesos judiciales", comentó Ruiz.
Esta odisea legal despierta cierto interés tras la llegada al poder de Donald Trump, quien dijo que no dudaría en enviar nuevos prisioneros a Guantánamo y que no veía inconvenientes en que fueran juzgados.
Nadie puede, sin embargo, prever la fecha del juicio de estos acusados, en lo que se convirtió en uno de los procedimientos más complejos de la historia judicial estadounidense.
"Estamos más determinados que nunca a presentar a estas personas delante de la justicia, y lo haremos, cualquiera sea el tiempo con conlleve", declaró el general Mark Martins, quien dirige el equipo de la fiscalía, en la víspera de las audiencias.
El general estima que el jurado que decidirá el destino de los cinco hombres podría empezar a ser seleccionado dentro de poco más de un año, en marzo de 2018.
La defensa de los acusados, que se arriesgan a la pena de muerte, habla de 2020 como fecha más realista.
Los cinco hombres están detenidos desde hace 15 años e inculpados desde hace nueve.
El procedimiento avanza a un ritmo de hormiga, como lo muestra el programa de audiencias de la semana, que posiblemente sea impugnado desde el miércoles.
El juez militar, el coronel James Pohl, deberá determinar si las audiencias pueden llevarse a cabo en ausencia de Cheryl Bormann, la abogada principal del yemení Walid bin Attash, que se fracturó el brazo y no pudo viajar a Guantánamo esta semana.
La parte acusadora quiere que Walid bin Attash renuncie excepcionalmente a la presencia de su abogada para esta serie de audiencias, pero los defensores de los otros acusados temen que ello cree un precedente.
Si el yemení se niega, el testimonio previsto de un octogenario que perdió a su hijo, a su nuera y a su nieta en uno de los vuelos podría ser pospuesto a una nueva sesión, retardando así un proceso ya moribundo.
El procedimiento judicial contra los acusados es aún más complicado si se tiene en cuenta que los prisioneros pasaron por algunas cárceles secretas de la CIA, y algunos fueron sometidos a "procedimientos de interrogación exagerados", un eufemismo para designar a la tortura, que sirvieron para construir la carpeta de la acusación.
Es el caso de JSM, detenido en Pakistán en 2003, sometido a varias sesiones de simulación de ahogamiento en agua y sesiones de"rehidratación rectal" sin justificación médica, antes de ser transferido a Guantánamo en 2006.
Ciertos elementos de acusación recogidos por la CIA siguen clasificados en el reporte del gobierno estadounidense sobre la tortura.
Los abogados de la defensa están furiosos de no poder saber más de este reporte y de todos los elementos acusatorios de los que dispone el gobierno.
"No sabemos lo que no sabemos. Ese es el problema", resumió Walter Ruiz, abogado del saudita Mustafá al Hawsawi.
Todavía quedan unos 41 detenidos en Guantánamo, entre los cuales los cinco acusados. El presidente Barack Obama no logró cerrar el campo de prisioneros como prometió, y se tuvo que conformar con reducir el número de ocupantes. Eran 242 a su llegada al poder en 2009.
Durante su campaña, Donald Trump mostró en cambio su voluntad de llenar de nuevo el campo de prisioneros con "malos tipos".
También dijo que restablecería la tortura, haciendo más "simulaciones de ahogamiento", aunque desde entonces parece haber cambiado de opinión, bajo la influencia de su secretario de Defensa, el general retirado James Mattis.
Además de JSM, Mustafá al Hawsawi y Walid bin Attash, los acusados por el 11 de septiembre son el yemení Ramzi ben al-Chaiba y el sobrino de JSM, Ammar al-Baluchi, también llamado Ali Abd al Aziz Ali, de origen pakistaní como su tío. 

AUTO ATENTADO??

Más allá de saber que estos dos enormes rascacielos fueron derribados, no se tienen datos certeros de lo que allí ocurrió, y es que luego de que el Gobierno presentara la versión oficial,varios expertos y estudiosos han desmontado esa información.
El Gobierno de Estados Unidos, encabezado por el entonces presidente George W. Bush, atribuyó los atentados fueron atribuidos a miembros de la red yihadista Al-Qaeda, quienes serían los responsables de secuestrar cuatro aviones en pleno vuelo, con la intención de estrellarlos contra puntos neurálgicos de la Nación norteamericana.
Fue así como desde el país norteamericano se decidió invadir Afganistán, país en el que aseguraba se encontraba el líder de esa organización, Osama Bin Laden.
Sin embargo, muy pronto surgieron lo que llamaron la “teoría de la conspiración interna” en la destrucción del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001, y varios grupos exigieron investigar la caída de las torres en el 12º aniversario de la tragedia.

En este sentido, surgió la interrogante, ¿fue un ataque terrorista o un autoatentado por parte del Gobierno estadounidense para justificar una nueva invasión a países petroleros?
A pesar de la gran cantidad de interpretaciones que se le ha dado al ataque de las Torres Gemelas, en la gran mayoría de ellas, sus autores coinciden en que se trató de un autoataque, pensado por la cabeza estadounidense con el propósito de justificar los bombardeos a naciones autónomas como Irak y Afganistán, apoderarse de los recursos de esos países, y enriquecerse a través del negocio de la defensa.
Muchos han sido los nombres de quienes ponen en tela de juicio la versión oficial, entre ellos, Phillip Marshal, expiloto de la CIA y la DEA, quien fue uno de los estudiosos del caso.
En su libro “La Gran Impostura” desmontó completamente la versión oficial y se sumó a la teoría de que todo fue una conspiración interna para provocar y justificar los cambios y ataques a otras naciones. Años después, Marshal fue encontrado misteriosamente sin vida en su casa, junto a sus hijos y su perro.
Las autoridades informaron que el expiloto mató a su familia y a su mascota y luego se suicidó.
La misma suerte corrieron Bob Simon, David Carr y Ned Colt, tres periodistas que elaboraron un documental sobre la implicación del Gobierno de Estados Unidos en el ataque contra las Torres Gemelas y que luego murieron por motivos diferentes; pero extrañamente los tres acontecimientos ocurrieron en una misma semana.
Expertos aseguran que los hechos de ese día beneficiaron a los comerciantes involucradosno solo en el negocio de la defensa, sino de las mismas aerolíneas.
Pocos días antes de ese 11 de septiembre se dio la venta extraordinaria de las acciones de dos compañías: American Airlines y United Airlines, las aerolíneas dueñas de los aviones estrellados.
Además, el dueño del complejo de edificios del WTC, Larry Silverstein, recibió 7 mil millones dólares por los seguros de las torres.
En Afganistán se encontraron importantes yacimientos de minerales como cobre, hierro, cobalto, oro y litio (importante para la fabricación de baterías y teléfonos celulares), cuyo valor se estima en un billón de dólares. Además, la producción de opio que había sido reducida en años anteriores en más de 80%, se incrementó casi en la misma proporción luego de la invasión del país norteamericano.
                                               

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