Después del 2 de Octubre, día del plebiscito por la Paz con las Farc, han sido asesinados 40 lideres sociales.

 40 líderes comunitarios, sociales, campesinos, de derechos humanos, representantes de víctimas y reclamantes de tierras han sido asesinados.
Cada tres días es asesinado un colombiano que trabaja por sus comunidades. Esta crítica situación rememora el exterminio de la UP en el cual fueron masacrados más de 3.000 líderes de izquierda.
Las organizaciones sociales aseguran que la matazón la están provocando grupos armados de extrema derecha, que ellos denominan paramilitares, el Gobierno los nombra bandas criminales, o Grupos Armados Organizados, pero no se los atribuye.
El ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, dijo que “lo que uno ve es un mapa muy localizado de homicidios con causas muy locales: robo de la moto, una de linderos, en un momento dado una pelea familiar, por el fruto de una venta de tierra para una zona veredal, un señor que tiene antecedentes de hurto y abuso y es asesinado en una fiesta”.
A esto se suma que la Fiscalía General de la Nación asegura que ha investigado 23 de esos crímenes y ninguno evidencia sistematicidad.
El ministro duda de que el móvil de los hechos sea ir en contra de los líderes sociales, o del proceso de paz, ya que en Colombia hay por lo menos 1 millón de miembros de Juntas de Acción Comunal. Que maten 20 en tres meses no le parece al funcionario una evidencia. “No hay detrás de los homicidios una sistematicidad. No hemos podido establecer que haya un grupo, una cabeza que diga, ‘vamos a cometer estos asesinatos’”, aclaró el jefe de la Defensa.
“Estos homicidios a líderes se han cometido en el marco del inicio de una transición y tienen como finalidad el desplazamiento de las comunidades, la apropiación de territorios, la defensa a megaproyectos y el control político en las regiones”, indicó Leonardo González Perafán, coordinador de Proyectos y Unidad Investigativa de Indepaz.
De acuerdo con esa institución, que lleva un registro pormenorizado de los asesinatos, hoy más de 30 organizaciones son perseguidas de manera sistemática.
“La respuesta debe ser inminente porque esto es un signo dramático y fatal del comportamiento de las oposiciones al proceso de paz”, recomienda el coordinador.
Los asesinatos se presentan principalmente en lugares donde se han repartido panfletos amenazantes de las autodenominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia, conocidas como el Clan del Golfo o “los Urabeños”, denuncia Indepaz.
Los más afectados han sido los miembros de la Marcha Patriótica, que según denuncia esa organización, el 18 de enero ajustaba 129 crímenes políticos contra sus integrantes en los últimos 5 años.
Para David Flórez, vocero de ese movimiento político, es de vital importancia que el Gobierno y la sociedad tomen cartas en el asunto y exista una unión para que los líderes sociales en el país no terminen sacrificados.
“Vamos a hacer todo lo posible, a nivel nacional e internacional, para que no se repita un escenario de genocidio político como el que ocurrió con la Unión Patriótica, por eso es muy importante la respuesta efectiva del Gobierno pero sobre todo el conjunto de la sociedad colombiana, que tiene que censurar el hecho de que Colombia se siga asesinando por opiniones políticas”, afirmó Flórez, quien también hizo un pedido para que se dé con los responsables de todos los crímenes ocurridos.
A propósito, Alan Jara, director de la Unidad para las Víctimas, se unió a ese pedido a las autoridades, específicamente a la Fiscalía, para que ubique a los implicados en los homicidios contra los líderes.
"La verdad es que están masacrando a los líderes sociales; su trabajo
es completamente legal
y desde el Estado debemos brindarle
protección para sus vidas e integridad para 
que puedan continuar con las labores que adelantan diariamente", 
señalo.






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