La corrupción en mi Cúcuta, quien manda hoy es el convicto Ramiro Suarez.

 Alcalde César Rojas, títere de Ramiro.
Exalcalde Ramiro Suarez convicto con relaciones paramilitares.

Ramiro Suárez Corzo, el controvertido exalcalde de Cúcuta que fue condenado por ser el autor intelectual del homicidio en 2003 de Alfredo Enrique Flórez (entonces asesor de la Alcaldía de Cúcuta) a 27 años de prisión, volvió a la cúpula de poder de la capital nortesantandereanea en cuerpo ajeno.
Después de lograr que César Rojas, con quien hizo campaña desde la cárcel La Picota a través de video conferencias, se hiciera a 102 mil votos y derrotara a los candidatos de las demás maquinarias de poder tradicional en el departamento  (la conservadora y la liberal en cabeza de los Cristo), también se impuso en el gabinete del nuevo mandatario y hasta puso a su esposa en una de las nueve carteras a las que llegaron funcionarios de su cuerda directa.
La alcaldía de Cesár Rojas tiene de su lado a casi toda la clase política del Norte de Santander gracias a que el exalcalde convicto, Ramiro Suarez (tenía cercania con el comandante paramilitar, el "iguano", del bloque Frontera), quién es su padrino, tiene alianzas con la mayoría de los poderosos de ese departamento. 
Gracias a ese apoyo, es que aunque dos concejales le hicieron campaña a su candidato César Rojas en 2015, hoy el Alcalde tiene una coalición de 14 de los 19 corporados (aunque los otros cinco no le hacen oposición), que le ha servido para impulsar los principales proyectos de su administración.
Siendo así, al alcalde le aprobaron dos acuerdos y le dieron luz verde para entregarle a particulares dos millonarios negocios del municipio: el alumbrado público y los servicios de la Secretaría de Tránsito. 
El alcalde de Cúcuta, Cesar Rojas, arrancó el 2017 con dos iniciativas en contra de su administración. Además del comité que se inscribió para revocarle el mandato, otro grupo empezó a recoger firmas para derogar los dos polémicos acuerdos que el Concejo le aprobó para concesionar el alumbrado público y los servicios de la Secretaría de Tránsito. 
Por un lado, está el comité ‘Sí se puede revocar’, cuyo nombre está inspirado en el mismo lema que llevó a Rojas a la Alcaldía: ‘Sí se puede progresar’.
Ese comité es liderado por Pedro Murillo Salcedo, un exdelegado de junta de acción comunal que en 2009 intentó sin éxito promover la revocatoria de la entonces alcaldesa María Eugenia Riascos, y quien es muy allegado al exalcalde de esa ciudad Donamaris Ramírez, otro corrupto de talla mayor, el de las 20 mil casas gratis.
Según dijo Murillo, en esta ocasión su iniciativa está fundamentada en que en la administración de Rojas la inseguridad en Cúcuta ha ido en aumento, en que el Programa de Alimentación Escolar no ha cumplido con las expectativas y empezó tarde, que los programas del Alcalde, como el de la pavimentación de calles y la reducción del desempleo, están politizados.
En el caso del programa Comunidad Gobierno, según Murillo “no le meten el cemento (de calidad), es una maratón (...) una cosa mal hecha que va a generar inconvenientes”. Además, “ellos manejan esa pavimentación, no tienen en cuenta a los dirigentes de la Junta(…) utilizan a la organización y estructura política de Ramiro Suárez”.
Para llamar a la revocatoria, ‘Sí se puede revocar’ necesitan recoger 30.727 firmas, que corresponden al 30 por ciento de los votos con los que se eligió Rojas.
La segunda iniciativa es más compleja. Ese comité, que se autodenominó ‘Cúcuta se defiende’, empezó a liderar una causa que además de aguarle los dos proyectos de concesión a Rojas (el de alumbrado público y de tránsito), de carambola se mete con el Concejo de la ciudad, que fue el que le dio las facultades para delegar esos millonarios negocios.
Ese proceso es llamativo por dos razones: la primera porque en el país solo han existido tres precedentes similares (uno en Guavatá, Santander, para cambiar el día de mercado en 1996 que al final no se sometió a votación y otros dos que fueron declarados inconstitucionales en Tebadia, Quindío para tumbar el acuerdo de creación de una empresa de servicios públicos en 2009 y en Armenia, Quindío para modificar el plan de desarrollo de Armenia en 2012), y la segunda porque más allá de dar un golpe político directo, afecta los intereses de la administración de Rojas, y además desprestigia a los concejales.
Quien la lidera es Pedro Durán Barajas, un exconcejal liberal de Cúcuta, quien en 2015 aterrizó en la campaña del candidato de Cambio a la Alcaldía de la capital de Norte, Jorge Acevedo, cuando los rojos le negaron el aval para competir por ese cargo.
Aunque la motivación de la Alcaldía para concesionar ambos servicios fue principalmente que carecía del músculo financiero necesario para prestarlo, el comité ‘Cúcuta se defiende’ que hoy tiene 2.420 seguidores en Facebook, opina distinto.
Según el comité, además de las presuntas irregularidades que hubo en el proceso de selección del concesionario, la rentabilidad del alumbrado público es superior a lo que cuesta prestar el servicio, por lo que, según ellos, con un préstamo de un banco la Alcaldía podría asumir su operación.
De cumplir con su cometido, este comité dejaría sin piso el contrato que firmó Rojas con un consorcio integrado por AGM Desarollos y American Lighting , ambas firmas con vasos comunicantes con el ‘Turco’ Hilsaca.
El otro proyecto que ‘Cúcuta se defiende’ quiere tumbar, aún no ha sido utilizado por el Alcalde.
Sobre ese proyecto, el mayor reparo está en que las facultades que le otorgó el Concejo a Rojas son tan amplias que bien podría terminar contratando e implementando fotomultas en la ciudad por 20 años.
Para llamar a los cucuteños a votar por la derogatoria de los dos acuerdos ese comité deberá recoger 54.074 firmas, que es el equivalente al 10 por ciento del censo electoral.
Aunque quienes están detrás de estas convocatorias son políticos de las mismas castas que nos han gobernado por años, donde no se ve progreso en mi ciudad, donde el olvido por el pueblo es notable, estoy de acuerdo y voy a firmar, así, si se llegare a conseguir los objetivos sería estupendo para que la gente de la ciudad despierte y a los mismos que hoy promueven estas iniciativas cuando vuelvan, si es que sucede, a los entes del poder, caminen finito porque saben a que se pueden enfrentar, la próxima sería la misma comunidad los que organizarían las campañas que se necesite para tumbar lo que no sirve.

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